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martes, 31 de enero de 2012

COMO ELEJIR LA TALLA DE CALZADO CORRECTAMENTE

Cómo elegir la talla correcta

No cabe duda de que la mejor manera de elegir la talla correcta es probar el calzado. Pero muchas veces no tenemos cerca una tienda que venda el calzado que queremos comprar y tenemos que hacerlo a distancia. Ésta pretende ser una pequeña guía para acertar a la hora de pedir el calzado por Internet. En cualquier caso, como sabemos que no siempre se acierta a la primera, en and&o, en caso de que te equivoques, el primer cambio lo hacemos sin que te cueste nada: recogemos los zapatos y te enviamos otros de otra talla.

Para las marcas que usan tallas europeas, el sistema es muy sencillo (está regulado por la norma UNE 59850:1998, de Aenor): hay que multiplicar la medida del pie en cm por 1,5. Por ejemplo, si tu pie mide 26 cm, tu talla sería una 39 (26 x 1,5 = 39). Dicho de otra manera, en Europa, la diferencia entre talla y talla es de 6,66 mm. Esto se denomina “punto de París”. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que, al caminar, el pie se estira al pisar el suelo, por lo que el zapato debe ser algo más grande que el pie (aproximadamente 1 cm; es decir, que si echas el pie lo más hacia delante posible, te tiene que caber un dedo en la parte trasera), por lo que, al medir el pie, conviene añadir 1 cm a la medida obtenida, consiguiendo así la medida que vamos a llamar “medida del pie en actividad”.
Algunos fabricantes usan medias tallas o tallajes que van de 2/3 en 2/3 (de 0,66 en 0,66). En este último caso suele ser debido a que el origen del zapato (o el tallaje elegido) es el inglés o el americano. No hay más problema que saber cuáles son las tallas disponibles y hacer el mismo cálculo anterior. Por ejemplo, si tu pie en actividad mide 25 cm (25 x 1,5 = 37,5), tu talla es la 37 1/2 si existen medias tallas, la 37 2/3 (37,66) si el fabricante utiliza el tallaje de 2/3 en 2/3 o la 38 si se trata de tallas europeas completas. En cualquier caso, para facilitarte el cálculo, te explicamos a continuación cómo medir el pie y te mostramos unas tablas con las tallas.
Si ya conoces tu talla norteamericana, en la tabla inferior puedes ver la equivalencia a las talla europeas.
Es importante elegir bien la talla del calzado. Sin embargo, muchas veces no se transforma bien la talla original del fabricante a la del comprador. La dificultad crece porque la diferencia entre cada número no es igual en los distintos sistemas. Así, por ejemplo, en las tallas norteamericanas hay 1/3 de pulgada (8,47 mm) de diferencia entre cada talla completa, mientras que en las europeas la diferencia es de 2/3 de centímetro (6,66 mm). Además, los norteamericanos utilizan diferentes tallajes para hombres y para mujeres, lo cual complica las cosas cuando se trata de calzado unisex, pues hay que indicar la talla de mujeres y la de hombres.
Para acabar de complicarlo, hasta hace poco en España se utilizaba un sistema de medida diferente al de otros países europeos (se medía la huella del pie, mientras que en los otros países se medía su proyección). Por eso, desde hace unos años hemos tenido que sumar una talla a la que usábamos con anterioridad.
Dado que Joya, Earth, Power Diet y MBT están fabricados usando tallaje norteamericano, cuando el modelo se fabrica con medias tallas, la diferencia entre dos medidas es de 4,23 mm (el doble cuando son tallas enteras). Esto, trasladado a tallas europeas, equivale aproximadamente a 2/3 de número (o 1 talla más 1/3 cuando son enteras). Otras marcas tienden a redondear hacia arriba o hacia abajo. Por eso nos encontramos con que el calzado de unos fabricantes nos queda más grande que el de otros. En cualquier caso, es importante medir el pie para escoger mejor.
¿Cómo calcular la talla?
Medir un pie (su proyección, que es la forma de calcular la talla europea) es muy parecido a medir a una persona. Muchos recordamos que, cuando éramos niños, nos ponían de pie junto a una pared y nos colocaban un libro sobre la cabeza, marcando con un lápiz la altura en la propia pared. Luego bastaba con medir la distancia desde el suelo hasta la marca. Pues bien, el sistema es muy similar. Se trata de poner el pie pegado contra una pared y, con un libro, marcar el lugar hasta el que llega. Luego, medir la distancia. Es importante tomar esta medida con calcetines similares a los que van a usarse con el calzado que queremos comprar. También es importante medir ambos pies y elegir el tamaño mayor (muy pocas personas tienen los pies idénticos). En cualquier caso, para que la medida sea correcta hay que estar de pie y con el peso del cuerpo repartido entre ambos pies. En las fotografías puede verse el sistema apropiado de medida. Se puede utilizar un folio en blanco, pero es importante que esté justo contra la pared y no se mueva.
Luego añadimos 1 cm para conseguir la medida del pie en actividad y ya sólo se trata de aplicar esta tabla. La talla que hay que elegir es la del tamaño inmediato superior. Por ejemplo, si el pie en actividad mide 258 mm, elegiremos la talla 39.
Hay un último apunte que realizar. Con este sistema estamos midiendo la largura, pero no la anchura. La mayoría de los zapatos tienen, en su parte delantera, una forma que va estrechándose. El caso más extremo son los calzados de mujer terminados en punta. Pues bien, las personas que tienen pies anchos, es posible que necesiten una talla algo mayor, ya que el estrechamiento del calzado hará de tope y no permitirá utilizar toda la longitud del zapato.
TABLA PARA CALZADO CON ORIGEN INGLÉS O NORTEAMERICANO
Medida del pie en actividad, en mm 228,88 233,33 237,77 242,22 246,66 251,11 255,55 260,00 264,44
Talla 34 1/3 35 35 2/3 36 1/3 37 37 2/3 38 1/3 39 39 2/3
Talla de mujer USA 5 B 5 1/2 B 6 B 6 1/2 B 7 B 7 1/2 B 8 B 8 1/2 B 9 B
Talla de hombre USA — — — — — — — 7 7 1/2
Medida del pie en actividad, en mm 268,88 273,33 277,77 282,22 286,66 291,11 295,55 300,00 304,44
Talla 40 1/3 41 41 2/3 42 1/3 43 43 2/3 44 1/3 45 45 2/3
Talla de mujer USA 9 1/2 B 10 B 10 1/2 B 11 B 11 1/2 B — — — —
Talla de hombre USA 8 8 1/2 9 9 1/2 10 10 1/2 11 11 1/2 12
TABLA PARA CALZADO CON TALLAJE EUROPEO
Medida del pie en actividad, en mm 233,33 240 246,66 253,33 260 266,66 273,33 280 286,66 293,33 300 306,66
Talla 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46

CALZADO INADECUADO!!!

Zapatos que son malos para ti. Lo que dicen los expertos

(Basado en un artículo publicado en el Daily Mail el 12 de diciembre de 2006)
La opinión generalizada es que las sandalias corrientes hacen daño a nuestros pies. Pero también el calzado de invierno puede ser perjudicial.
Tacones altos
Usar tacones altos es malo para tu postura y salud. Los tacones empujan el pie sobre el frente del zapato, lanzando el peso del cuerpo sobre esa zona y machacando los dedos del pie. Cuanto más alto es el tacón, mayor es la pendiente que coge el cuerpo.
Los tacones altos no sólo producen juanetes y dedos en martillo, sino que también son la causa de muchos problemas posturales.
Sam Singh, cirujano ortopédico en la London Clinic, dice que unos tacones excesivamente altos hacen que el centro de gravedad del cuerpo se adelante, lo que la espina dorsal compensa doblándose en el otro sentido. Esto es un camino seguro hacia la tensión muscular y el dolor en la parte baja de la espalda. La tensión puede llegar hasta los músculos del cuello y la cabeza, ocasionando tirantez y dolores de cabeza. Si esta situación se prolonga durante más de 6 meses, se acortan los músculos de la pantorrilla y baja el arco del pie, lo que origina problemas en la rodilla y la cadera, así como tendinitis aquilea y fascitis plantar (dolor severo del talón), y éstos pueden prolongarse durante mucho tiempo.
¡Un precio elevado a pagar por algunas horas de vanidad, que pueden incluso no ser cómodas!
Selecciona tacones más bajos y, si no te queda más remedio, úsalos solo por períodos cortos.
Botas de borrego
Muchos modelos, al no tener plantillas, no proporcionan ningún apoyo para el pie o el tobillo, ni absorben en absoluto los impactos. Si son apretadas en la pantorrilla, la actividad muscular de ésta puede verse afectada –esto puede dificultar el flujo de la sangre y causar problemas de circulación, como edemas, que se concretan en una acumulación de fluidos en los tobillos-. Si no te queda más remedio que usarlas, hazlo con una plantilla para limitar los daños.
Katiuskas
Este calzado tampoco proporciona ayuda al arco del pie y su uso prolongado ocasiona problemas posturales. El cuerpo intenta compensar la mala postura por medio de cambios en las rodillas y las caderas e incluso en los músculos del cuello y la cabeza, causando tensión en los hombros, lo que ocasiona dolor de espalda. El calzado que no sujeta correctamente el pie produce fascitis plantar, que puede ser de larga duración y muy dolorosa. Además, este calzado se fabrica generalmente con caucho o plástico, que hace sudar a los pies, creando un ambiente perfecto para las infecciones por hongos. Si no te queda más remedio que usarlas, hazlo únicamente por períodos cortos.
Mules
Los dedos del pie agarran el zapato para evitar que se deslice y, a largo plazo, esto ocasiona deformidades. Este estilo de zapato ofrece poca estabilidad al tobillo y puede hacer que el pie gire hacia dentro, forzando la rodilla y ocasionando dolor en la parte baja de la espalda. Al no haber nada alrededor del talón, el pie puede desplazarse, especialmente si está caliente y sudoroso, y la planta del pie va golpeándose mientras se camina, causando durezas en el talón. Si tienes que utilizar mules, coloca una cinta ancha alrededor del pie, pues esto ayudará a llevarlo más sujeto.
Botas de trekking
Elige bien tus botas de trekking y sujétalas de forma adecuada. Si se atan demasiado firmemente para estabilizar mejor los tobillos, se puede reducir la flexibilidad del pie. Esto fuerza al cuerpo a compensar, aumentando la tensión en las rodillas y las caderas y, a largo plazo, ocasiona osteoartritis.
Zapatillas de deporte
Están consideradas generalmente como la forma más sana de calzado, porque apoyan el arco, amortiguan la planta del pie, se adaptan a la forma natural de los pies y apoyan el tobillo. Sin embargo, su problema es que normalmente se utilizan con el pie sudoroso, lo que ocasiona a menudo la aparición de hongos y lleva a padecer pie de atleta. Úsalas con calcetines, no las utilices durante largos períodos de tiempo y ventílalas siempre bien después de haberlas usado para realizar ejercicio.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

viernes, 28 de octubre de 2011

PIE DIABETICO ECUADOR

Cuidados del pie diabético
 
¿Por qué es importante el cuidado de los pies en el paciente diabético?
En la evolución de la diabetes, las complicaciones más frecuentes son la afectación de nervios y arterias. Las alteraciones vasculares alteran la circulación sanguínea y facilitan la aparición de edemas y de zonas mal vascularizadas, que dificultan la curación de las lesiones y heridas. La neuropatía diabética provoca la pérdida de sensibilidad, atrofia muscular y dolor.
Ambas alteraciones tienen especial repercusión en los pies, aumentando la frecuencia de producción de erosiones, pinchazos, cortes, quemaduras… que si no se cuidan se convierten en úlceras, facilitan la infección y pueden llevar a la gangrena y a la necesidad de amputaciones.
 
 
¿Cómo deben de cuidarse los pies en el paciente diabético?
Para evitar la aparición de úlceras, lesiones, infecciones y necrosis en lo pies es muy importante que el paciente diabético mantenga un buen control de la glucemia y evite los factores que pueden aumentar el riesgo de lesiones vasculares y nerviosas mediante:
  • Control de la glucemia, manteniendo correctamente el tratamiento con insulina y/o hipoglucemiantes orales;
  • Dieta alimenticia que facilite la estabilidad de los niveles de glucemia en sangre, evite la obesidad y garantice un adecuado aporte de proteínas, vitaminas y minerales al organismo;
  • Ejercicio físico que facilita el mantenimiento del peso adecuado, el metabolismo de la glucosa y la correcta circulación sanguínea en los pies;
  • Llevar un buen control de la tensión arterial y de los niveles de lípidos en sangre;
  • No fumar ni consumir alcohol u otras drogas.
Además es esencial cuidar diariamente los pies, revisándolos para vigilar si aparecen heridas, rozaduras, ampollas o grietas. Para la revisión diaria se aconseja realizarla con buena iluminación natural e inspeccionando bien todas las zonas de la planta y de los espacios interdigitales con la ayuda de un espejo. Se debe de acudir al médico en caso de que aparezcan lesiones, cambios de color, dolor o hinchazón en los pies.La correcta higiene de los pies y la elección adecuada del calzado es la estrategia básica para evitar la aparición de rozaduras, heridas, quemaduras y lesiones:
  • Lavarse los pies diariamente con agua templada (ni muy caliente –que no supere los 37 grados- ni muy fría). Se aconseja comprobar la temperatura del agua con un termómetro de baño o con el codo, ya que es frecuente que en los pies se pueda haber perdido la sensibilidad y no se perciba la temperatura real del agua;
  • Secar bien los pies con una toalla suave y sin frotar, con especial cuidado en los espacios interdigitales. Si la piel está muy seca se puede aplicar una crema hidratante pero con la precaución de no aplicarla en los espacios interdigitales.
  • Mantener los pies secos utilizando talco no medicinal antes de calzarse cada mañana y cada vez que se cambie de calcetines o calzado.
  • Las uñas de los pies deben de cortarse con tijeras de punta roma, y en línea  recta para evitar que se encarnen, sin apurar el corte ni erosionar los dedos. Es aconsejable utilizar una lima para mantener la longitud de las uñas y pulir los bordes.
  • No se deben de cortar ni quitar las durezas y callos de los dedos, ni utilizar callicidas, de ser necesario debe de consultarse un podólogo.
  • No se deben de utilizar pomadas, alcohol o desinfectantes para las heridas de los pies, ya que pueden irritar la piel o cambiar la coloración de la piel y de la herida, dificultando su seguimiento médico. Las heridas deben lavarse con agua y jabón, siguiendo las recomendaciones del médico.
  • Los pies no deben de colocarse cerca del fuego, estufas o fuentes de calor.
  • Se debe de evitar el uso de ligas, gomas o calcetines con elásticos en el borde ya que dificultan la circulación sanguínea.
  • Evitar andar descalzo.
  • Utilizar crema de protección solar también en los pies si se está expuesto al sol.
¿Cómo elegir el calzado?
Conjuntamente con las normas de higiene, deben de mantenerse unos buenos hábitos de selección y uso del calzado:
  • El calzado debe de utilizarse siempre con calcetines.
  • No utilizar sandalias, chanclas o zapatos que dejan los pies al descubierto.
  • Se debe de evitar el uso de zapatos con tacón y que terminan en punta.
  • El calzado debe de ser cómodo, que no ajuste ni provoque rozaduras o lesiones en los pies.
  • Los zapatos se aconseja sean de piel, sin costuras internas, flexibles, ligeros, transpirables y con el suelo que no resbale.
  • Se aconseja comprar el calzado al final del día, cuando los pies están más hinchados, así el zapato que en ese momento es cómodo, se garantiza que lo será a lo largo de todo el día.
  • Los zapatos nuevos deben de utilizarse durante periodos cortos los primeros días.
  • La compra de zapatos ortopédicos debe de realizarse bajo criterio y prescripción médica.
  • Los zapatos deben de mantenerse adecuadamente, reparándolos y asegurando el buen estado de las suelas.
  • Se debe de revisar el interior del calzado antes de ponérselo, para evitar que haya algún elemento (piedra, gravilla, alguna pieza del zapato…) que pueda lesionar el pie.
  • Es aconsejable tener más de un par de zapatos para cambiarlos cada día y alternarlos, así se garantiza una buena ventilación de los zapatos y se evita la presión siempre en las mismas zonas del pie.
  • Los calcetines y medias deben de ser de tejidos naturales (lino, algodón, lana) y sin costuras. No se deben de utilizar medias o calcetines sintéticos, con elásticos o gomas. No deben de quedar ni prietos ni flojos en la pierna y el pie.
  • Se deben de cambiar diariamente los calcetines o medias, y si los pies sudan mucho o se ha hecho mucho ejercicio más de una vez al día.
¡Muy importante!
  • Todos los pacientes diabéticos tienen que estar vacunados correctamente frente al tétanos.
  • Es fundamental que el paciente diabético vaya a revisarse los pies por el equipo sanitario periódicamente, cumpliendo sus indicaciones y vigilando las heridas y lesiones de los pies.

Comfortable shoes are part of the good care your feet deserve.

Comfortable shoes are part of the
good care your feet deserve.
In an average lifetime, a person’s feet will carry them between 150,000 and 200,000 miles. That’s six to eight times around the earth. And for the entire distance, our feet will be our levers, balancers and shock absorbers. It makes good sense to keep them comfortable and healthy.
YOUR FOOT.
Your Foot
There are twenty-six bones in each foot. They are moved by muscles and tendons and held together by ligaments. The foot is divided into three sections. The larger bones are in the rearfoot. The midfoot is made up of five irregular bones called tarsals. The forefoot contains the metatarsal bones and phalanges.
How It's Built
HOW IT'S BUILT.
Each foot has thirty-three complex joints and four arches. The major arch is the long, high one along the inner border of the foot (1). The minor arches are the long, slight arch along the outer border of the foot (2); the metatarsal arch across the ball of the foot (3) and the arch under the foot just behind the instep (4).
HOW IT CHANGES.
From the time we are born, our feet are constantly changing. They continue to increase in size throughout life. For this reason, we should be measured for shoes periodically. Also, as we get older our toenails become harder and thicker and require extra attention and added toe room.
How It Moves.
HOW IT MOVES.
When we stand still 50% of our weight is on the heel, 25% at the base of the big toe joint and 25% spreads across the ball of the foot. When we walk, all of our weight comes down on the heel (1), continues to the outer border (2), crosses the ball of the foot (3) to the big toe joint (4) and moves forward to spring off the toes.
HEALTHY FEET.
Wearing comfortable good fitting shoes is the most important thing you can do to take
care of your feet. Three more basic ingredients in the health of a normal
foot are cleanliness, trimmed nails and exercise.
YOUR SHOE.
Nature intended us to be barefoot. However, since we paved most of our walking
surfaces and cluttered up our environment, we need shoes to protect our feet. The next best thing to barefoot is a good comfort shoe. Be sure new shoes are comfortable before you buy them. The ball of your foot should rest on the widest part of the shoe. The heel should fit snug and not slip. Your toes shouldn’t push against the top of the shoe. The space between your longest toe and the inside of your shoe can be up to one-half inch. Try on both shoes. Stand up and walk around. If your feet vary slightly in size, always choose the most comfortable size for the larger foot.
Your Shoe.
The size and shape of our feet change over the years. Have your feet measured at least once a year to assure a comfortable fit.